jueves, 26 de enero de 2017

Aventuras de Tom Sawyer, Twain

 CAPÍTULO V

       A eso de las diez y media empezó a tovcar la campana cascada de la vieja iglesia y en seguida empezó a congregarse la gente para el sermón  matutino. Los niños de la escuela dominical se distribuyeron por la casa y ocuparon los bancos con sus padres, para estar bajo vigilancia. Tía Polly llegó, y Tom, Sid y Mary se sentaron con ella... siendo Tom colocado lo más lejos posible de la ventana abierta y de las seductoras escenas del exterior. La muchedumbre llenaba las naves; el administrador de correos, el anciano, y necesitado, que había conocido mejores tiempos; el alcalde y su mujer (pues tenían un alcalde, entre otras cosas innecesarias); el juez de paz; la viuda de Douglas, rubia, elegante y cuarentona, alma generosa y de buen corazón, acomodada, con su caserón en la colina, que era el único palacio de la ciudad y el más hospitalario, y, con vidades de que se pudiese jactar San Petesburgo; el encorvado y venerable comandante Wards y señora; el abogado Riverson, personaje recién llegado de lejos. Seguía la bella del pueblo, perseguida por una tropa de Don Juanes vestidos de batista y cubiertos de cintas; luego venían en corporación todos los jóvenes empleados en la ciudad, que habían estado en el vestíbulo chupando los pomos de sus bastones y formando una muralla circular de admiradores parlanchines y de sonrisa simple, hasta que la última chica hubo pasado por las baquetas; y en último lugar venía el niño modelo. Willie Mufferson, cuidando atentamente a su madre como si fuera de cristal rompible. Siempre acompañaba a su madre a la iglesia y era el orgullo de todas las matronas. Todos los chicos le odiaban; era tan bueno y, además, había sido tan elogiado ante ellos... Su pañuelo blanco asomaba como por casualidad del bolsillo, como es costumbre los domingos. Tom no tenía pañuelo y consideraba que los chicos que lo tenían eran unos cursis. Ya que la congregación estaba completa, sonó otra vez la campana para advertir a los lentos y rezagados, y entonces un silencio solemne se extendió por la iglesia, sólo interrumpido por la  risa ahogada y el susurro del coro en la galería. El coro siempre reía a medias y susurraba durante todo el servicio divino.
       Hubo una vez un coro de iglesia que no estaba mal educado, pero he olvidado ahora dónde era.
Era hace muchísimos años y apenas puedo recordar algo de él, pero creo que era en algún país extranjero.
       El ministro anunció el himno y lo leyó todo con gusto. Y en un estilo peculiar que se admiraba mucho en aquella parte del país. Su voz empezó en un tono medio y subió constantemente, hasta alcanzar cierto punto en que pronunciaba con gran énfasis la palabra cumbre, y luego se lanzaba hacia abajo como si fuera desde un trampolín.    



       Twain, Aventuras de Tom Swayer, Barcelona, 1994, Bruguama S.A, páginas 40-41.
       Seleccionado por Rebeca Serradilla Martín. Primero de Bachillerato, Curso 2016/2017.

Los caballeros, Aristófanes

     En una segunda fase (vv. 1358-1380) Agorácrito indaga el cambio de actitud de Demo en lo tocante al respeto de los derechos individuales, a la retribución de las prestaciones recibidas, a la política militar y educativa. Aristófanes ha sabido ha sabido captar bien el menoscabo que padece de justicia, cuando sobre los jueces se ejerce la presion social excitada por la acción de un demagogo. Los versos 1359-1360 delatan la tendencia de los tribunales a prodigar las penas de confiscación de bienes cuando las arcas del fisco están vacías. A quien se le ocurra en adelante aconsejar suplir el déficit público de esa manera, Demo amenaza con arrojarle al bárato colgándole del cuello a Hipérbolo, lo que arroja cierta luz sobre el tipo de procesos en que se dio a conocer este sujeto a comienzos de su carrera política (cf. Acarnienses, 847). Que en lo venidero Demo prometa pagar religiosamente a los remeros nada más terminada la misión de las trirremes (v. 1366-1367), guarda relación con la política de construcción naval apuntada en los vv. 1351-1353 y permite matizar el supuesto "pacifismo" de Aristófanes, que en ningún momento es antiarmamentista.


Aristófanes,Comedias. Barcelona, ed. Gredos, S.A., col. Biblioteca Básica Gredos, pág 152.
 Seleccionado por David Francisco Blanco. Primero de bachillerato. Curso 2016-2017.

El banquete, Platón

       En primer lugar, tres eran los sexos de los hombres, no dos como ahora, masculino y femenino, sino que había además un tercero que era común a esos dos, del cual perdura aún el nombre, aunque él mismo haya desaparecido. El andrógino, en efecto, era entonces una sola cosa en cuanto a figura y nombre, que participaba de uno y otro sexo, masculino y femenino, mientras que ahora no es sino un nombre que yace en la ignominia. En segundo lugar, la figura de cada individuo era por completo esférica, con la espalda y los costados en forma de círculo; tenía cuatro brazos e igual número de piernas que de brazos, y dos rostros sobre un cuello circular, iguales en todo; y una cabeza, una sola, sobre estos dos rostros, situados en direcciones opuestas, y también cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo lo demás según puede uno imaginarse de acuerdo con lo descrito hasta aquí. Caminaba además erecto. como ahora, en cualquiera de las dos direcciones que quisiera; mas cada vez que se lanzaba a correr rápidamente, del mismo modo que ahora los saltimbanquis dan volteretas haciendo girar sus piernas hasta alcanzar la posición vertical, avanzaba rápidamente dando vueltas, apoyándose en los ocho miembros que tenía entonces.


       Platón, El banquete. Madrid, Alianza. Clásicos de Grecia y Roma, octava edición, 2006. Pagina 81.
       Seleccionado por Andrea Alejo Sánchez. Primero de bachillerato, curso 2016-2017.

Los conquistadores, Malraux


         A cada cual su turno.
         Noticias de Shanghai:
     Siguiendo las directivas del Kuomintamg, la Cámara de Comercio china decreta la confiscación de las mercancías británicas que se encuentran en manos de los chinos. Prohíbe, a partir del 30 de junio y durante el plazo de un año, la compra de toda mercancía inglesa, el transporte de toda mercancía por un navío inglés.
        Los periódicos de Shanghai declaran que el tráfico británico se reducirá en un ochenta por ciento.
        Dicho tráfico (dejando aparte Hong Kong) se evaluó el año pasado en veinte millones de libras.
        Hong Kong sólo puede contar ya con el ejército de Cheng-tiung Ming.

        Nicolaiev ha recibido las palabras siguientes, escritas en mayúsculas; ''¿Están verdaderamente en posesión de rehenes los terroristas?'' Nicolaiev no lo cree así. Pero muchos de los nuestros se encuentran en misión y carecemos de todo medio de control.
Las seis
   
        Un ordenanza de la prisión trae a Garín unos pales. el interrogatorio de Ling.
        -¿Ha hablado?
        -Uno más que da la razón a Nicolaiev - responde Garín -. ¡Ah! No hay muchos hombres que resistan tal sufrimiento... 
        -Y... ¿ha sido largo?
        -¡Imagínalo!
        -¿Qué vamos a hacer?
        -¿Qué diablos quieres que hagamos? No se puede poner en libertad a un jefe terrorista.
        -¿Entones?
        -Las prisiones están llenas, claro está... Y, en fin, será juzgado por un tribunal especial. Sí, todo se sabe, como dice Nicolaiev: primero, dónde está Hong; segundo, que efectivamente han matado a Cheng-dai por orden suya. El asesino es uno de los boys.
       -Pero ¿no teníamos confidentes en el interior?
       -Uno solo: ese boy, confidente doble. Nos ha engañado, pero no por mucho tiempo. Lo hemos cogido ya, naturalmente. Un poco más tarde nos servirá para un proceso, si ha lugar...
       -Un poco peligroso, ¿no?
       -Si Nicolaiev le suprime la droga durante unos días y le promete que no será ejecutado, hablará como nos convenga...
       -Pero dime, ¿queda todavía alguien que confíe en las promesas de ese tipo?
       -La supresión del opio bastará...
Se detiene, se encoge lentamente de hombros.
       -Es terriblemente sencillo, un hombre que va a morir...
Y unos minutos más tarde, como si prosiguiese su pensamiento:
       -Además, casi todas mis promesas han sido mantenidas...
       -Pero, ¿cómo quieres que distingan...?
       -¿Y qué quieres que haga yo?

     8  de agosto

Hong ha sido detenido ayer por la noche.

Malraux, Los conquistadores, Móstoles-Madrid, Editorial Argos Vergara, páginas 161,162 y 163.
 Seleccionado por Andrea Sánchez Clemente. Primero de Bachillerato. Curso 2016/2017

El banquete, Platón

       - En verdad, Erixímaco -dijo Aristófanes-, tengo en mente hablar de manera algo diferente a como tú y Pausanias habéis hablado. A mí, en efecto, me parece que los hombres no se dan cuenta en absoluto del poder del amor, ya que, si se hubieran dado cuenta, le habrían construido los más grandes santuarios y altares, y le harían los sacrificios más grandes, no como ahora, que no sucede nada de esto acerca de él, cuando debí suceder por encima de todo. Pues es, de los dioses, el más amigo de los hombres, ya que los ayuda y es su médico en enfermedades de las que, una vez curados, provendría la mayor felicidad para el género humano. Yo, pues, trataré de exponeros su poder, y vosotros, por vuestra parte, seréis maestros de otros. Pero debéis, en primer lugar, conocer la naturaleza humana y sus vicisitudes, ya que nuestra naturaleza de antaño no era la misma de ahora, sino distinta.


       Platón, El banquete. Madrid, Alianza. Clásicos de Grecia y Roma, octava edición, 2006. Página 80.
       Seleccionado por Andrea Alejo Sánchez. Primero de bachillerato, curso 2016-2017.

Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación.

     Después del regreso a Roma y de la reapertura de los tribunales, se vio arder el cielo en numerosos puntos, y otros prodigios fueron realmente vistos o mostraron ilusiones sin fundamento a las mentes aterradas. Para ahuyentar tales temores, se dispuso la celebracion de un triduo de fiestas, durante el cual todos los templos se veian abarrotados de un tropel de hombrfes y mujeres que imploraban la clemencia de los dioses. Despues, las cohortes latinas y hrnicas recibieron el agradecimiento del senado por su esforzado comportamiento como soldados y fueron enviadas a casa. Mil soldados de Ancio, por lo tardío de su ayuda, posterior a la batalla, fueron objeto de una despedida casi afrentosa.
     A continuación se celebraron los comicios. Fueron  elegidos cónsules Lucio Ebucio y Publio Servilio. El primero de agosto, que era cuando comenzaba entonces el año, entran en funciones. Hacia un tiempo malsano y coincidio un año de epidemia en la ciudad y en el campo, tanto entre los hombres como entre el ganado, viniendose, ademas, incrementada la virulencia de la enfermedad al dar acogida en la ciudad a hombres y animales por temor al pillaje. Aquella confusion de seres de toda especie en promiscuidad atormentaba, con su olor desacostumbrando, a los habitantes de la ciudad, y a los campesinos apretujados en angosos alojamientos los atormentaba con el calor y el insomnio; los cuidadanos mutuos y el propio contacto propagaban la enfermedad.



Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación. Barcelona, ed. Gredos, S.A., col. Biblioteca Básica Gredos, págs. 328.
     Seleccionado por Javier Arjona Piñol. Primero de bachillerato. Curso 2016-2017.

Trópico de Cáncer, Henry Miller


      A la una y media fui a ver a Van Norden, como habíamos quedado. Me había avisado de que, si no respondía querría decir que estaba durmiendo con alguien, probablemente con su gachí Georgia.
      El caso es que allí estaba, cómodamente arrebujado, pero con su aspecto de cansancio habitual . Se  despierta maldiciéndose, o maldiciendo su trabajo,o maldiciendo su vida.  Se despierta totalmente aburrido y frustrado, disgustado de pensar que no ha muerto durante la noche.
      Me siento junto la ventana y lo animo todo lo que puedo. Es una tarea tediosa. La verdad es que hay que engatusarlo para que salga de la cama. Por la mañana - para él la mañana va de la una a las cinco de la tarde -, por la mañana, como digo, se entrega a los ensueños. Sobre todo, sueña con el pasado. Con sus <>. Se esfuerza por recordar lo que sentía, lo que decían en determinados momentos críticos, donde se las tiraba, etcétera. Mientras esta ahí echado sonriendo y maldiciendo  mueve los dedos de ese modo suyo, tan curioso y aburrido, como para dar la impresión de que su hastío es demasiado intenso para expresarlo en palabras. Sobre la cama cuelga un irrigador que guarda para los casos de urgencia: para las vírgenes a las que persigue como un sabueso. Incluso después de haberse acostado con una de esas criaturas míticas, sigue llamándola virgen,  casi nunca por su nombre. 



Henry Miller, Trópico de Cáncer, colección S.A.  traducida por ediciones Alfaguara, publicada en 2000 , Mostoles, Madrid, página 97.
seleccionado por Andrea Martín Bonifacio, primero de bachillerato, curso 2016- 2017.